Pues apenas se asoma el nuevo año 2026, y el Presidente Donald Trump toma acciones que complican aún más el ya de por sí complicado entorno externo, no solo para nuestro País, sino para los mercados globales, poniendo incluso en riesgo la paz mundial, al iniciar una nueva etapa intervencionista, apoyado por su poderío militar, que puede ser tomado de ejemplo por otras potencias, como Rusia y China, para propósitos similares, que pondrían al mundo al borde de una peligrosa escalada bélica.
Sin duda, las declaraciones de Trump con respecto a Groenlandia, que por razones de “seguridad nacional” debe ser anexada o adquirida por los Estados Unidos.
Ya sea en términos amistosos o por el uso de la fuerza, sería un golpe mortal para la OTAN y para la relación de la Unión Europea con los Estados Unidos, y daría pauta, por ejemplo, para que China se apodere de Taiwán, y Rusia de toda Ucrania, sentando precedentes difíciles de aceptar y represalias en todos los ámbitos.
La intervención militar en Venezuela, secuestrando a su Presidente en funciones, si bien no ha tenido aún una respuesta que infrinja un castigo a los Estados Unidos, ha ido más allá, y se tiene de facto un control sobre ese País y sus reservas petroleras, que tienen en jaque al mercado mundial petrolero.
Esto sin considerar que los Jueces en los Estados Unidos tienen una papa caliente en las manos, ya que no juzgan a un ciudadano común, sino a un Jefe de Estado en funciones, sin atribuciones legales para hacerlo, y sentarían un peligroso precedente si lo hacen.
Por otro lado, Arabia Saudita, tradicional aliado de los Estados Unidos, ha decidido ya incorporarse a los BRICS, junto con otros Países más, y empiezan ya a presentar un frente financiero contra el dólar estadounidense, incluyendo un sistema de pagos internacionales alterno al SWIFT, poniendo fin al monopolio y al control financiero internacional de los Estados Unidos.
El petróleo ya no solo podrá pagarse en dólares norteamericanos, poniendo fin a otro monopolio más de los Estados Unidos.
Obviamente, estos sucesos tienen impacto en el comercio mundial y en los flujos de capitales, aderezados por la imposición unilateral de aranceles por parte de los Estados Unidos, que ha decidido usarlos como arma para negociar sus objetivos e imponer sus condiciones.
Una primera implicación de esto, ha sido la debilidad del dólar norteamericano, que si bien le ha permitido apreciarse a muchas divisas, no solo al peso, terminará por tener repercusiones en las tasas de interés, que impactan también al sector real de la economía.
En el caso de acciones particulares que afectan a nuestro País, Trump ya ha declarado que él prefiere acuerdos comerciales bilaterales en lugar del actual TMEC, lo que no augura nada bueno para México, ya que Canadá ha sido un buen freno a los deseos de los Estados Unidos, como que se resuelvan en tribunales norteamericanos los asuntos legales comerciales, petición que México ya había aceptado en la pasada renegociación y que se eliminó gracias a que Canadá no la aceptó.
Los aranceles que México recientemente impuso a China.
Ciertamente son producto de la presión impuesta por los Estados Unidos, confirmando que nuestro País está a merced de lo que ellos decidan, y que además forzó el cambio de discurso de nuestro secretario de Economía, que después de criticar la imposición de aranceles por parte de los Estados Unidos, argumentando que es un balazo en el pie, porque lo pagan los consumidores, ahora cambia el discurso y dice que los aranceles son buenos, porque “protegen” al productor mexicano.
El reciente desfogue de las presas mexicanas para pagar parte de la deuda del agua a los Estados Unidos, es otro ejemplo más de como nuestro vecino nos está imponiendo sus condiciones, que al final tendrá impacto en la disponibilidad de este recurso para propósitos agrícolas, afectando la economía del País.
Finalmente, de materializarse una intervención armada de los Estados Unidos en territorio mexicano, combatiendo a los cárteles de la droga, sería muy interesante ver la respuesta de nuestro gobierno para defender nuestra “Soberanía”, y conocer si habría medidas de carácter económico como parte de la “respuesta”, o que expropie compañías estadounidenses, por pensar en voz alta, ya que un escenario de no respuesta, no lo veo muy probable, a la luz de los patriotas discursos de la encargada de la presidencia.
En fin, el entorno externo se asoma muy preocupante, y puede acelerar la recesión económica y la crisis de las finanzas públicas, que en honor a la verdad, la 4T no necesita ayuda externa para conseguirlo.
Estamos como el que va cayendo de un edificio de 100 pisos, y pasando por el piso 50 dice, bueno, pues hasta ahorita no nos ha pasado nada grave.
Escrito por Marco Antonio Pérez Valtier.


